Cosas que solo puedo encontrar en España

Me he comprado los mismos zapatos desde que iba al instituto, exáctamente los mismos, el mismo color, el mismo modelo y la Misma Marca. Fuera de España es imposible conseguirlos, pero no solo eso, fuera de España es imposible encontrar zapatos tan bien hechos como estos.

Suelo aguantar con ellos estén en el estado que estén hasta que vuelvo a España, me niego a comprar otros zapatos. Esta vez creo que he resistido con ellos mas de la cuenta. En la foto se puede ver como son nuevos (los de abajo) y como son con unos años encima. (los de arriba)

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Hay una cosa más que se hace en España como en ningún otro sitio: Los pinceles, concretamente los de la marca Escoda, cada vez que vengo a España me llevo docenas de ellos.

A pesar de que dicen que España esta peor, y es así evidentemente, esta vez me ha gustado tanto Madrid que incluso me he planteado que tengáis el honor de que venga a vivir unos meses aquí la próxima primavera. No es seguro aun, yo cambio mucho de idea así que no preparéis aun los AGASAJOS.

Siempre me resulta curioso cuando una persona al ver algo que he pintado exclama: “¡parece una fotografía!”, para a su manera expresar su admiración por mi trabajo.

La pintura es infinitamente superior a la fotografía por muchas razones, pero lo es sobre todo por una por encima de las demás: Mientras que la imagen fotográfica esta creada a través de un ojo mecánico fabricado en China y solo precisa de un señor bajito que apriete un botón, mi pintura esta creada a través de un ojo líquido fabricado por D*OS y un genio que la ejecuta.

Esto no es todo lo que uso para pintar

Cada cierto tiempo alguien me pregunta, o directamente se aventura a adivinar, qué es lo que uso par pintar, así que esta mañana he hecho algunas fotos de los materiales que uso para pintar y de esa forma librarme de la pregunta para siempre.

Las herramientas que una persona utiliza para realizar un trabajo creativo son secundarias. La gente suele preguntar a los fotógrafos: "¿Qué cámara usas?" Una pregunta común en los comentarios de Youtube es: "¿Qué editor de vídeo usas?" A mí mismo me lo han preguntado varias veces con Greenshines: "¿Qué sistema de blog utilizas?" como si la herramienta fuese un elemento clave de la ecuación, un factor determinante en el resultado, y que es gracias a ella que tu trabajo es lo que es.

Hay sólo dos herramientas imprescindibles a la hora de realizar cualquier trabajo, creativo o no: inteligencia y ambición.

A esto he dedicado la mañana.

Uso una camiseta diferente para cada cuadro y por lo general solo pinto un cuadro importante a la vez. Puedo dibujar o hacer otras cosas pero el cuadro que estoy pintando en ese momento siempre ocupa el 100% de mi atención. Cuando termino ese cuadro enmarco la camiseta.

Hoy he dedicado toda la mañana a dibujar el suelo infinito de hexágonos. Una colmena.

Lo mas importante y lo mas complicado del cuadro, aun no he empezado ni siquiera a dibujarlo, y es la razón por la que estoy casi seguro que no lo terminaré hasta Noviembre al menos.  Ahora  voy a ir a comer, si quieres puedes seguirme en twitter, voy a poner por allí como de costumbre las fotos de mis sobras.

Voy a España con una mochila del ejercito

He ido a una tienda del ejercito y me he comprado esta mochila, después he comprado un pasaje de avión abierto. Voy a España la semana que viene y quiero estar preparado.

Creedence Clearwater Revival: Fortunate Son

Mi pequeño pony

Me he cruzado con esta persona por la calle y aun no entiendo muy bien que hace con una cola de My Little Pony

Pase lo que pase yo gano

Desde de que tuve la fabulosa idea de usar esa caja de madera como mesa de la televisión, vivo con la obsesión de que esas dos patas no soporten el peso de la tele y se rompan mientras duermo; dándome un día cualquiera, a las 3 de la tarde, un susto de muerte.

Todas las mañanas cuando me levanto y veo que no se ha roto la mesa, siento un alivio tremendo, pero al mismo tiempo me siento enormemente decepcionado de que la mesa no se haya roto creando un desastre extraordinario. Soy un sibarita de las sensaciones, un experto en disfrutar de los pequeños detalles de la realidad. Este es precisamente uno de mis juegos favoritos, he jugado a él desde siempre: "pase lo que pase gano". Si se cae la tele gano, si no se cae la tele gano también. Lleno mi vida de ese tipo de cosas y las disfruto sorbiendo la realidad con fuerza; como esa gente que come caracoles en las puertas de los bares de Sevilla.

Tu vida depende de que yo consiga hacer algo muy dificil

A veces imagino que la vida de otra persona depende de que yo consiga hacer algo extraordinariamente dificil, casi imposible, pero para lo que estoy capacitado. Por ejemplo: "Debe pintar este objeto de manera fotográfica.

Colores, brillos, forma y textura... Si falla en algún solo tono, si uno de los brillos parece artificial, si la forma no es exáctamente la misma, si uno de los micro corpúsculos que brillan con la luz no esta pintado de manera exacta X va a morir de una manera terrible."

Disfruto cada segundo mientras imagino como miento a X contándole que a pesar de que voy a intentarlo, no creo que sea capaz de hacer lo que me están pidiendo y que va a morir con toda seguridad. Alargo la conversación explicándole lo dificil que es lo que me piden, incluyo detalles técnicos muy especificos que X no comprende, y que yo me invento en ese momento, que dan una razón aparentemente lógica a lo inminente de su muerte.

En mi fantasia no llego nunca al momento en que lo intento, ni siquiera se si lo llego a intentar y mucho menos si lo consigo. No me importa esa parte.

nota: He publicado este post aquí en Facebook por si hay algo que te inquieta y sientes la necesidad de decir algo al respecto.

No ser yo debe ser terrible

Mientras la gente pasa el Sábado noche drogándose o borrachos; yo, que podría ir a cualquier parte del planeta a hacer los que quisiera, paso la noche escuchando en la radio las noticias que me cuentan los últimos días de la Europa libre y los primeros de lo que será algo muy oscuro, mientras pinto dos manos y babeo de la felicidad que siempre me ha producido pintar y escuchar en la radio el ruido de los tambores que producen las guerras futuras. Creo que nadie disfruta tanto como yo el presente y la realidad, y no me imagino lo terrible que debe ser despertarse cada mañana y no ser yo: Israel.

Un problema de difícil solución

Sobre la mesa de mi cocina, una mesa muy larga de unos 3 metros y medio con la parte superior de aluminio y que me sirve como mesa de trabajo, hay 5 lamparas. Las cinco lamparas estan enchufadas literalmente, con un enchufe, del techo que debe tener unos 4 metros de alto, posiblemente un poco más.

Las lamparas estaban ya aquí cuando llegué, no las compré yo y a pesar de que no es lo que yo hubiese puesto, no me desagradan y me son muy útiles, paso horas bajo ellas dibujando así que les he tomado cariño. La persona que vivía antes aquí me contó que compraron las lamparas a un diseñador coreano (creo) y que son bastante caras.

Ayer, justo cuando me disponía a empezar a dibujar el suelo de baldosas hexagonales del cuadro que estoy pintando, una de las lamparas se desenchufó sola, el enchufe cayó hasta la mesa y me quede sin luz justo encima del cuadro.

Más que como un contratiempo me tomo estas cosas como un regalo. Odio los puzzles, las sopas de letras, los crucigramas o los vídeojuegos basados en resolver complicados rompecabezas, no concibo perder tiempo y esfuerzo resolviendo un problema que no te repercute mayor beneficio que el de "matar el tiempo". El tiempo es lo único cierto que tenemos todos, un regalo de origen divino que se nos hace al nacer y el hecho de "matarlo" me resulta de lo más mediocre que se puede hacer con él, matar el tiempo es de estúpidos y es un insulto a quien sea que te lo haya dado el día que tuviste la suerte de poner un pie en La Tierra. Mataría antes a mis padres que a mi tiempo.

Dicho esto, que el enchufe cayera sobre mi cabeza, y desconectara una bombilla que está enchufada a 5 metros sobre mí, me permitía resolver un puzzle sin la necesidad de matar mi tiempo, si no todo lo contrario, resolver un problema. 

El desafío era volver a enchufar la lampara sin tener una escalera con la que llegar ahí arriba,  hasta el lunes no vienen los de la limpieza que sí que tienen una, y sin arriesgar mi vida poniendo una silla sobre otra silla y sobre una mesa a 5 metros de altura sólo para enchufar una lámpara.

Se me ocurrió intentar lanzar el enchufe al techo apelando a la gran suerte que siempre he tenido y que se enchufase casi por arte de magia, en otras ocasiones me han sucedido cosas parecidas en la vida y las he arreglado de esa forma, usando mi suerte. Tras dos intentos fallidos, entendí que debo usar mi suerte sólo para cosas importantes como siempre he hecho y se me ocurrió atar dos palos de escoba uno sobre el otro con cinta adhesiva, pegar el enchufe en un extremo de estos con cinta adhesiva también, llegar hasta arriba con el palo largo que había construido y enchufarlo. Parecía funcionar. El único problema es que necesitaba que alguien esperara al cable arriba para despegar la cinta adhesiva del enchufe y poder despegarlo del palo, era eso o dejar el palo colgando del techo junto con el enchufe. Por un segundo casi me doy por vencido, hacía rato que estaba empezando a sentir los síntomas de esa enfermedad rara que padezco, y estaba por tirar todo e irme a la calle a comer exquisitos niguiris. Justo en ese instante, cuando pensé en sushi, se me ocurrió lo que fue en parte la solución a mi problema.

Necesitaba dos chopsticks gigantescos, dos palillos chinos de un tamaño descomunal que me permitiesen coger el enchufe como si fuese un fideo larguísimo y llevarlo hasta su destino: el techo. En este punto Yael empezó a decir que vivir conmigo era como vivir con un payaso del circo Ringling.

Uno de esos que empieza por poca cosa, un enchufe que se cae, y termina liándola y creando una catástrofe en la casa de proporciones, en ese momento, difíciles de predecir. Yo como siempre hago, y como hacen las personas que tienen una misión que cumplir, hice lo que debía y sequí con mis obsesiones: El Techo, el enchufe, el sushi.

Además acababa de caer en la cuenta de que tenía en mis manos justo lo que pedía, dos chopsticks gigantes: los dos palos de la escoba de antes, y solo necesitaba un par de detalles más para hacer de eso el instrumento perfecto para enchufar cables en enchufes que están a 5 metros de altura. 

En cuanto construí mis palillos chinos gigantes tuve la certeza de que era cuestión de minutos que resolviese aquel puzzle. Tenía fente a mí a LA SOLUCIÓN.

Tranquilo y con la seguridad del que se sabe vencedor, decidí no poner el enchufe aún en su lugar y salí a la terraza a ver como se ponía el Sol sobre Vancouver.  Los momentos previos a la victoria segura, ese instante en el que aún no has ganado pero te das cuenta de que con tu siguiente golpe vas a tirar por el suelo el problema que tienes delante, es mejor que la misma victoria y es un momento que siempre intento alargar todo lo que me es posible.

Volví a mi mesa y subí ese cable a las alturas, levantando los dos enormes chopsticks con una sola mano, mi cetro, mis súbditos se arrodillaron ante la majestuosidad de mi inteligencia,  y posé delicadamente el extremo del cable sobre el enchufe del techo.

Y seguí dibujando, seguro entonces, de estar trabajando en algo de lo que se hablará años y años después de que me vaya con la certeza de no haber matado ni un sólo segundo de mi tiempo.

nota: He publicado este post también aquí en Facebook, por si sientes la imperiosa necesidad de comentar algo.